17 de agosto de 2008

FUCK ART, LET´S DANCE

“Que en una tarde de lluvia les quede a mis hijos algo que hable de cómo era su padre”. Esa es la respuesta que daba Luis García Montero cuando le preguntaban recientemente en una entrevista al respecto de por qué escribía, por qué era poeta. Me atrevo a afirmar que cualquier escritor suscribiría ese anhelo, Sonámbulos, escribimos únicamente para ser recordados.


Esto me viene a la cabeza en relación a la reciente e inesperada muerte de un joven pintor mexicano llamado Edwin Daniel. Edwin mantenía relación epistolar y vía mail con un buen amigo mío, José Oliver, el cual expresó en su blog la consternación que le supuso la trágica noticia.

HASTA SIEMPRE EDWIN

25 de julio 2008
Primero llegaron algunas visitas buscando "fallece Edwin Daniel". Me pareció extraño y le dejé un mensaje en el msn: "Qué tontería, están buscando a ver si has muerto", le dije mientras estaba no conectado. Finalmente ayer pude constatar que no era una equivocación. El joven pintor mexicano Edwin Daniel ya no está con nosotros. Por lo que he podido entender, la culpa la tuvo una neumonía que fue complicándose. Finalmente, nos dejó el pasado domingo. Fue incinerado y sus restos volvieron a su Nayarit natal. La noticia me ha dejado consternado.
Edwin tenía apenas 27 años. Nos conocimos en torno a 2003 por casualidad y empezamos a colaborar en Estación de Nieblas, el blog que yo llevaba recopilando sueños que él luego ilustraba. Estación de Nieblas se convirtió para Edwin en un taller de ensayo para su obra, en él vi de primera mano cómo se iba desarrollando su naïf siniestro mexicano, como lo acuñó. Junto a eso, iba desarrollando su cada vez más prolífica carrera de pintor y artista, hasta que, a principios de 2006, decidimos cerrar Estación de Nieblas porque él ya no tenía tiempo de seguir con ello, con las exposiciones, subastas y encargos que iba consiguiendo.
Éramos diferentes como el día y la noche, él tan pop y yo tan finisecular, y sin embargo congeniábamos muy bien y teníamos conversaciones muy divertidas y una complicidad curiosa ya que nunca llegamos a coincidir en persona. Llegó a visitar París, su sueño como artista. Vivió la vida a tope, de eso no me cabe duda, y siempre transmitía una alegría y una luz que animaban a los que tenía alrededor. Nos ha dejado muy joven, como si hubiera querido emular a esos artistas -como Basquiat- que tanto admiró, dejando una carrera de pintor emergente que ya le había permitido exponer en Nueva York, tener quince exposiciones individuales y que le hubiera llevado muy lejos.Te voy a echar mucho de menos, cabrón. Voy a recordar muy bien lo que nos prometimos y voy a seguir hasta el final. Te lo prometo. Hoy más que nunca, como tú decías, fuck art, let´s dance.
Mi más sincero pésame a su familia y amigos. Hasta siempre, Edwin (1981-2008).

Edwin ha dejado numerosas obras por las que siempre será recordado por amigos y familiares, pero, a tenor de lo que dice José Oliver, se preocupó por dejar algo mucho más importante que sus creaciones: Su contagiosa alegría por vivir. Eso es por lo que realmente le recordarán quienes lo conocieron, y no es algo que se aprenda en ninguna escuela de arte.

2 comentarios:

Rafael Macías Cañizares dijo...

La de Edwin fué una de las pérdidas mas raras y silenciosas que he visto jamás... encima con lo joven que era... una auténtica pena.

Frau Brujer (relincho de caballo) dijo...

Siempre entristece ver que alguien se ha marchado antes de darnos todo lo que podía habernos dado...
Vaya artista!!! Me he puesto a investigar y me ha encantado su popismo colorido y provocador.