4 de enero de 2007

DESDE EL ÚLTIMO ESCALÓN

Gregorio Morán es un escritor y periodista cuya lectura jamás me ha defraudado, literaria e ideológicamente hablando. En sus “Sabatinas intempestivas” publicadas en La Vanguardia siempre da de lleno donde duele, recuerda lo que todos insisten en olvidar y gusta de llamar a cada cosa por su nombre. El pasado 23 de diciembre, el Sr. Morán escribía acerca de una noticia que en la prensa había pasado de puntillas: Un anciano de 89 años estrangula a su mujer de 80, enferma de alzheimer, y a continuación se ahorca.
Para haceros una idea del tono de la crónica, Sonámbulos, sólo os digo que la titula Un acto de amor, probablemente. El texto me impactó sobremanera por varios motivos, aunque especialmente por uno. Dejemos que hable el Sr. Morán:

(…) y no me cuesta imaginar la escena. La madre en una silla, con la cara desencajada, y el padre colgado de un armario, con esa lengua espantosa que les queda a los ahorcados. Aseguran que fueron sus gritos, los del hijo, los que llevaron a que un vecino llamara a la policía. Me lo creo, el espanto. Eso no se olvida nunca y se lleva guardado como un relicario corporal, íntimo, insondable.
(…) No es un abismo, es sencillamente terminar cuando estás en condiciones de decidir aún, cuando todavía no has caído en ese último escalón, en el que hasta para matarte necesitas que te ayuden. “No sabemos qué le impulsó a tomar una decisión tan drástica”. Qué ridículas suenan las palabras después de la tragedia común, el paso asumido, la transición del dolor a la nada. Cuando la vida no merece ser vivida y no hay esperanza de cambiarla, no hay nada más legítimo que terminarla. Es un derecho conquistado por el hombre desde el mundo antiguo. No digo por la humanidad, sino por el hombre; porque la humanidad es gremial, un rebaño, y la muerte es el único acto en el que cada quien asume su voluntad o su destino. (…)

Mañana día 5 de enero mi padre hubiera cumplido 61 años.

7 comentarios:

Marian dijo...

Y por amor les obligaríamos a que se quedaran un poco más a nuestro lado, aún sabiendo que se trata del principio de final. Y por amor ellos decidirían adelantar ese final, evitandose(nos) más sufrimiento... ¿o produciendo más? Su intención siempre es buena en esta auto-eutanasia ilegal... Sí, fue un acto de amor... ¿quién podría cuestionarlo?
Un beso, Raule, sé fuerte...

Pipocalavera dijo...

de eso va la libertad,no? esa palabra tan prostituida...

voluntad y libertad...pero hay tantos matices que me duele la cabeza de pensarlo.

un abrazo Raúl

sergisonic dijo...

"la muerte es el único acto en el que cada quien asume su voluntad o su destino"

Tan cierto... Será por eso porque no me gusta la muerte: cuando llega sin avisar, el camino se ha hecho corto de golpe; cuando llega avisando, el camino se hace tortuoso y difícil. En cualquiera de los casos siempre me ha parecido injusta.

Aunque bien mirado, ¿quién cojones soy para decir si es justa o injusta? ¿Un puto egoísta?

¡Me cago en la puta, un abrazo a todos los valientes!

Anónimo dijo...

un abrazo,sonámbulo!

Orionlesc

Anónimo dijo...

La desaparición de un ser querido es una mezcla de sensaciones contradictorias.Dolor,rabia,pena, en definitiva un vacío terrible.Nos sentimos egoistas por quererlos aún a nuestro lado?No podemos culparnos por ello...es que la vida nos arrebata algo tan nuestro...y creerme siempre será nuestro.Busquemos la fuerza que sin duda tenemos.¡Animo¡

mamen somar dijo...

Feliz cumpleaños para tu padre. Tu padre sigue cumpliendo años porque tu recuerdas esa fecha cada año y eso es seguir aquí día tras día, de alguna manera.
Un beso, Raule.
PD: Cambié de lugar en esta mundo de las ventanas con vistas a otras vidas y poco a poco estoy pasando por vuestras casas para mostrar que una sola vida tiene paisajes diferentes.
Espero que te guste.
PD2:Sí, te plagié la plantilla y sin mirar; es que soy un genio...
Algo más en común.
Un beso para dos.
Mamen

mag dijo...

raule, espero todo bene por alla....abrazote!