21 de octubre de 2006

UNA TARDE ACIAGA

(Este texto lo debía encabezar la foto de una preciosa tarta de chocolate que representa un pequeño cementerio con sus lápidas, ratas y un esqueleto saliendo de su tumba. Ignoro por qué el maldito servidor o lo que sea no me deja subir la imagen, pero es una lástima, era perfecta para lo que leeréis a continuación).
Menuda tarde la de hoy, Sonámbulos. Se prometía entretenida, divertida y acabó en estropicio sonoro. Tras hacer la compra semanal en el super fui con Lucy y parte de mi familia al II Saló de la xocolata. Faltaban un par de horas para el cierre y había que pagar 8 euros de entrada (4 los niños), pero aún así nos apetecía visitarlo . La cola era impresionante, aunque avanzaba a buen ritmo. Cuando faltaban unos pocos metros para entrar pasó junto a mí una persona que hacía mucho tiempo que no veía. Me la quedé mirando, pero ella no me vió. Le estaba comentando a Lucy a quién acababa de ver, cuando en ese preciso momento volvió a pasar en dirección contraria ¡acompañada por la última persona del planeta con la que querría encontrarme! Me cambió la cara de repente y pregunté a Lucy si le importaba entrar ella al recinto con mi familia. Yo no entraba allí. Por supuesto que le importaba. Lucy quería estar conmigo y mi familia, y yo no estaba dispuesto a entrar en ese lugar riesgo de encontrarme cara a cara con uno de mis ex mejores amigos. No es cobardía, creo, solo que esa persona ya no existe para mí y, puesto que no soy de los que giran la cara, no quiero concederle ni un "Hola" o un "Adeu". Esa persona está muerta para mí, y qué queréis que os diga, me da mal rollo saludar a según qué muertos. Pues lo que os contaba, mi mala cara, sumada a los comentarios de mi madre sobre la tontería que era pagar esa entrada por apenas dos horas, hicieron que Lucy explotara y se largara por piernas de la cola, llorando como una magdalena. Yo no corrí tras ella porque considero que no había hecho nada malo; fue mi hermana Ruth quién trató de convencerla para que volviese a la cola. Nada que hacer. Lucy se puso histérica, rabiosa y no entraba en razón (cómo estaría, que mi madre y mi hermana se asustaron bastante de su reacción. Jamás la habían visto así). Total, a la media hora volvimos al centro comercial de Diagonal Mar (el mismo en cuyo parking suele perderse cierto amigo sónico) donde teníamos el coche y allí volvieron un poco las aguas a su cauce. A Lucy se le pasan pronto estos "arranques" y unos gofres de chocolate con nata aplacan al más pintado. Reconozco que no me siento bien por permitir que un "fantasma" nos joda una tarde de sábado. Había tanta gente en el recinto que posiblemente no me hubiera cruzado con él, pero existía una posiblilidad... y no podía permitirlo. Ese es Raule, para bien y para mal. Lo que más me fastidia, Sonámbulos, es que volvería a hacerlo.

14 comentarios:

orionlesc dijo...

Raule,son las 12 y poco de la noche de un sabado,tengo 23 años..y estoy en casa.
me ha pasado MUY parecida história..lo que pasa que ponle el temperamento de lucy a un joven impulsivo y verá porqué estoy en casa en vez de confrtontandome con otro FANTASMA,sin comillas este.

R A U L E dijo...

Tienes toda la razón, Oriol, no debemos darle ese poder a los "fantasmas". Pero por otro lado, creo que obviar su existencia los va debilitando poco a poco hasta volverse moléculas. Con el tiempo ya no podrán destrozar sin querer tardes de xocolata ni noches de farra.
Un abrazo, artista.

Mister You Know dijo...

Dios mio!!tanto chocolate (pronunciese como Slot de los Goonies)desperdiciado por un fantasma!!Usted es un tipo de principios sin duda,y eso es bueno.
Saludetes

Anónimo dijo...

Tantos fantasmas y tantas flores en el camino, como bien supiste leer y escribir hace unos años.
Los fantasmas, pues eso, a hacerlos transparentes, que para eso están, coño.
Seguro que Lucy aprenderá y sabrá comprenderte, y verá que era lo mejor: no necesariamente porque lo fuera, sino porque era lo que preferías. Y seguro que también tú sabrás comprender la reacción de Lucy. De todo ello sólo salís más fuertes.

Un beso -sónico- a los dos,

Sergi

Lucy, la histérica. dijo...

Bueno parece que mi rabieta ya salío del mundo mundial por lo que he leído del Aspirante. La verdad es que tenia muchas ganas de ir al Salon de la Xocolata, unos dias antes ya solicité al Sr.Raule de ir. La familia se apuntaron para ir, pero no estoy dispuesta a entrar dentro del recinto si falta alguien. Me resultó violenta mi reaccion y ya no podía dar marcha atras. Si no lo hubiera hecho seguro me daba un yuyu. Ya me pasó una vez, que me quedé sin aire por un buen rato. Otro año podremos ir, lo sé, pero ya veremos si voy. Lo siento por el mal rollo. Petonets a tothom.

siloam dijo...

pues, la verdad, es que depende del momento , y de las personas encontradas, me podría comportar de las dos formas.
si es que los humanos somos tan variados, y tan imprevisibles, por fortuna!!
abrzos

sagar dijo...

yo tengo mas suerte porque como mis fantasmas me giran la cara... no tengo nada de que preocuparme.

La rola dijo...

Vaya tarde de sabado Raul de Hamelin, la verdad encontrarse con fantasmas es la mejor forma de acabar con un buen día o de rematar uno malo. Los mios no me matan de la rabia como a vos sino de la tristeza y no me sale humo por las orejas sino lágrimas por los ojos... asi que si de fantasmas se trata a mi me toca alistar los kleenex y a ti la camara porque la verdad es que no me imagino el cuadro de todo lo que cuentas.

Un abrazo, espero verte pronto y que todos los dacificados del fantasma ya esten bien.

Anónimo dijo...

Bueno raule, el rey de las causas perdidas y el mediador de lo que ya no se puede mediar, el que tiende trampas a personas que no quieren ni verse para que se encuentren(e intentar que soluciones sus diferenias), el moderador de lo inmoderable, le jode una tarde a su mujer(que paciencia tienes, lucy) porque corría el riesgo de cruzarse con alguien en lugar abarrotado de gente. Ese es mi amigo raule. Sabes que para mi eres como un hermano mayor, pero creo que aquí el que tiene que aprender eres tú y no lucy.

un abrazo muy fuerte a los dos

R A U L E dijo...

Tienes toda la razón, pequedami, tenéis razón todos los Sonámbulos. Tengo muchísimo que aprender de lo sucedido esa tarde.
Y aún así volvería a hacerlo. Sic.

Anónimo dijo...

cabezon

Anónimo dijo...

(suspiro)

Anónimo dijo...

A o mejor esa persona solo esperaba q la saludaras... puede que esa persona lleve ya algo así como dos años recordando lo que era ir a San Antonio, lo que era hablar con alguien que sabía mirar debajo de sus máscaras, lo que era poder discutir durante horas sobre el por qué de las cosas sin por qué, lo que era tener una família sin compartir el código genético...
Dos años ya... joder, cómo pasa el tiempo... ¿y sabes en lo que pienso cada día, cuando me meto en la ducha? (ya sé que no te importa, pero ya sabes que a mí me gusta decirlo).
En que un buen día te perdí. Fuíste uno de mis mejores amigos y no supe tratarte, de eso siempre me arrepentiré... y aún a día de hoy, mi mayor temor es uno parecido al tuyo, ¿qué le diré a Raule si un día me lo encuentro?
Supongo que ya me has contestado.
Nosotros somos los muertos.

Nunca lo reconoceré con demasiado público, pero te sigo queriendo y te sigo echando de menos. Sigo pensando que me ninguneaste y que te pasaste tres pueblos mandándome los mails que te enviaba. Mi mierda con ellas era mi mierda con ellas. Puede que al principio me confundiera, pero al final pienso (y es mi versión, tergiversada por mi mente, de las cosas) que fuiste tú quien te confundiste. Sabías lo peliculero que era, lo radical que era, lo que me gustaba llamar la atención... pero no leíste las señales.
"Qué injusto eres", dirías tú si te importara en algo mi opinión. (Joder, realmente te echo de menos). Sí, pasé de tu mierda y me empapé en ella y traté de llamar vuestra atención con mil y un jueguecitos gilipollas. Cielos! Qué sorpresa!
Tanto da. Estoy muerto para tí. Sé pillar una indirecta. Llevo dos años queriendo contactar contigo. Ahora sé que el miedo puede ser un buen consejero.

Raule dijo...

Siempre fue un buen consejero para ti. Miedo al pasado, en lugar de disfrutar y cuidar tu presente (a tus mejores amigos, por ejemplo). En fin...