21 de febrero de 2006

ANDORRA ME MATA (y 3)


Tras la maravillosa visita a Caldea, nuestros ocho protagonistas deciden volver al hotel antes de que anochezca. No para de nevar. La subida a Os de Civís se convierte en una pesadilla. Apenas a doscientos metros del hotel, vuelven a romperse las cadenas de las ruedas. Esta vez no hay reparaciones posibles. El frío atenaza a las cuatro parejas y la impotencia asoma en sus rostros. Desde donde se han quedado tirados ven perfectamente el hotel, lo cual hace que la situación sea más desesperante (si el presupuesto lo permite, estaría bien que ellos no fuesen los únicos necesitados de ayuda, ver a más personajes accidentados). Finalmente, gracias a una poderosa máquina quitanieve saldrán todos del atolladero (la música debe subrayar la tensión de estas angustiantes escenas). El ambiente confortable y una buena cena en el hotel relaja a los protagonistas. A dormir (o no), mañana será otro día.
Domingo. Al mediodía, y tras soportar media hora de espera a la hora de pagar por culpa de unos gil%*ollas, las cuatro parejas abandonan el hotel. El dueño del establecimiento, conduciendo la quitanieve, soltará muy solemne: “en treinta años que llevo aquí, jamás había visto nevar durante tanto tiempo seguido”. La máquina despeja un poco el camino y la providencia hará el resto. El caso es que llegan, a velocidad absurda, sin problemas a Andorra. Una vez allí, la expedición se divide. Dos de las parejas deciden volver a Barcelona y las otras dos insisten en aprovechar el día yendo de compras por la ciudad.
Tiendas, más tiendas, compras, más compras (a una de las parejas le hubiera encantado comprar de todo, pero como ya hemos dicho, esta película es de bajo presupuesto).
La última secuencia del film podría ser un plano del coche con las dos parejas volviendo a Barcelona y las montañas nevadas de fondo. De pronto escuchamos un ruido muy fuerte que hará saltar a los espectadores de su butaca y una voz masculina que dice:
“Joder, tía, pero si acabamos de cenar”.

T H E E N D

1 comentario:

Anónimo dijo...

que foto tan bonita!!!...idílica.
besiños
siloam