13 de noviembre de 2005

UNA GRAN LUZ CORONANDO MI CIUDAD


El 10 de noviembre recibí un inesperado regalo de cumpleaños por parte de una gran dama italiana que nos quiere demasiado a Lucy y a mí. Los que vivís en Barcelona quizás sepáis que en la zona más elevada del Tibidabo se encuentra el Templo del Sagrado Corazón de Jesús. Bueno, quizás desconocíais el nombre, pero sí sabíais que hay allí un templo cristiano. Sobre la torre central del templo se alza un impresionante Jesús que parece querer abrazar la ciudad con sus brazos extendidos. Para los que no sois de Barcelona, pensad en el Corcovado, el Cristo Redentor de Rio de Janeiro y os haréis una buena idea del aspecto de la estatua (esta es mucho más pequeña, claro, solo 7 metros de altura y 5 toneladas de peso, glups!). Lo que yo ignoraba, es que cada vez que se ilumina el gran templo expiatorio del Tibidabo es porque alguien ha llamado a la congregación religiosa, tras efectuar el inevitable donativo, rogando por alguien en concreto. Cada hora es para personas “necesitadas de Fe extra" distintas. En este caso, la gran dama italiana de la que os hablaba, la misma que nos regaló entradas para el Liceu, ha querido poner su granito de arena para que el embarazo de mi mujer llegue a buen puerto. Ella sabe lo mal que lo hemos pasado con los cinco abortos anteriores y ha querido encender ésta “gran vela” para que todo vaya sobre ruedas. Yo no soy creyente, Sonámbulos, pero Lucy sí, y estoy seguro de que mentalmente le servirá de mucha ayuda. En mi opinión, poner una pequeña vela en una iglesia ya es de agradecer, aunque entiendo que para Dios debe resultar muy difícil verla desde el cielo… pero por huevos tiene que divisar todo un templo encendido!
Acabando, la iluminación fue de 20 a 21 horas y yo pude ver el “espectáculo” desde la azotea de un edificio muy cercano a mi lugar de trabajo (gracias por prestarme “tu azotea”, Xixo). Eché de menos el no tener a mano una cámara de fotos con un zoom de la hostia, la verdad, así que mi patético móvil hizo lo que pudo.
No puedo saber qué pasará con el embarazo, Sonámbulos, pero sí sé que un gesto como el de esta gran dama nos acompañará siempre.

(Esto lo escribí el pasado viernes. Dos días después ya no hay bebé que esperar y sí muchas lágrimas, rabia y desesperación. Pero no os preocupéis por nosotros, Sonámbulos, estamos bien y no pensamos tirar la toalla. Un millón de gracias a todos por estar siempre a nuestro lado).

4 comentarios:

Hipocondríaca dijo...

No dejéis de intentarlo. Por vosotros y por el/la que un día tendrá que llegar.
Mil besos van camino de Barcelona.

sergisonic dijo...

El amor da sus frutos, estoy convencido.
Un beso muy fuerte.

Anónimo dijo...

que no haga mella en la esperanza,en la alegría que compartireis.
Un abrazo Pirata y mil besos pa Lucy

rafa dijo...

joeee

bueno, no soy dios, pero cuando esta noche vuelva a encender las velas, velaré por vosotros.

abrazo fuerte fuerte

[¿y si tenéis que esperar a que el acto se consume en un paseo sonámbulo? :)))]