3 de octubre de 2005

DULCE INOPIA


Me hallaba yo esta mañana desempeñando mi rutinaria labor como conserje, escoba arriba escoba abajo, cuando el cielo oscureció sin avisar. “La noche desnudará al día y el día se vestirá de noche”- que diría Nostradamus; “Va a caer la del pulpo” – pensé yo. A quienes vivimos en Barcelona no nos sorprenden las nubes pasajeras, es algo que incluso se manifiesta en nuestro modo de ser. No fue hasta un poco más tarde que algunos vecinos de la comunidad en la que trabajo me hicieron caer en mi error.
- Buenos días, Raúl. Qué, ¿has visto bien el eclipse?
Merde! Estos días leí algo en la prensa, pero lo había olvidado por completo. Acababa de acontecer “un raro fenómeno que no se daba en la Península desde 1777”, “Ningún otro planeta conocido tiene una luna situada a la distancia precisa para ocupar en el cielo el mismo diámetro que el sol”. Es decir, que posiblemente algún día miles de autobuses espaciales repletos de turistas extraterrestres nos visitarán para presenciar el espectáculo único de un eclipse … y yo, terrícola privilegiado, barriendo hojas y colillas en la calle…
En fin, avergonzado y cabizbajo, Sonámbulos, solo alcanzo a deciros que cuando se produzca el próximo eclipse anular en el año 2028 procuraré estar más atento. Palabrita del niño Jesús.

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