29 de agosto de 2005

UN LUGAR LLAMADO DESOLACIÓN (y 2)


Estiro las piernas poniendo una sobre la otra y entrelazo los dedos de las manos. Ya estoy listo para dejarme llevar por las melodías del discman. Observo detenidamente todos y cada uno de los objetos de la gran sala que me acoge, una maqueta de todo el complejo hospitalario –un montón de piezas blancas de madera dispuestas como un tétrico “tetris”-, mesas de oficina con sus correspondientes ordenadores, unos pocos cuadros florales y paisajísticos que se pretenden relajantes… Frente a mí, a unos cuarenta metros, veo una enorme doble puerta de cristal que durante el día debe servir de acceso a esta sala de espera. A pesar de la distancia observo que mi reflejo en el cristal me devuelve la mirada. Durante medio minuto, y al son del "When we two parted" de Afghan Whigs, ambos mantenemos el duelo visual. Creo por su gesto que le suena mi cara. Lógico, ya que estuve aquí hará cosa de medio año o así. Vine con mis padres y, si mi mala memoria no me traiciona, también era de madrugada. En aquella ocasión la sala no estaba totalmente solitaria, habían tres o cuatro personas a la que se les podía escuchar respirar. No recuerdo un silencio tan angustioso calándote los huesos como el de aquella noche. Hoy, armado de un puñado de tristes canciones, le hago un sonoro corte de mangas al angustioso silencio.
Lucy tarda en salir o eso me parece. Me voy haciendo a la idea de que la noche no va a depararme ninguna sorpresa, cuando ese momento mágico, el instante milagroso que esperaba ... está sentado junto a mí.

Se trata de mi padre. Su figura no se refleja en la doble puerta de cristal, pero no me parece nada extraño si tenemos en cuenta que él ya no está entre nosotros. Aquí tengo a papi y yo siento algo de frío. Tiene el mismo aspecto que cuando vine a acompañarle a hacerse una resonancia magnética. No dice nada. A mí tampoco se me ocurre qué decir. Quizás debería apagar el discman, pero mis dedos no se mueven. Tengo miedo de hablar y romper el encantamiento. A veces hay que saber callar y disfrutar de la mera presencia de la gente que queremos. Me pregunto si él, en su cabeza, escuchará la canción de Björk que en estos momentos sale por los auriculares, y que pone la banda sonora perfecta a nuestro reencuentro. Pienso que más tarde lamentaré profundamente no haber aprovechado la oportunidad de entablar conversación con él, así que me apresuro a pensar algo. En ello estoy cuando la puerta necesitada de 6 en 1 se abre y Lucy sale por ella. No tardo en apagar el discman y me levanto de un salto de mi asiento. Tantas son las ganas de abandonar el hospital que ni siquiera me giro para despedirme de papi. Cuando cruzo la puerta principal que da a la calle, la brisa fresca me resulta tan placentera como a un recluso liberado tras cumplir una larga condena.
Disfruto el camino de vuelta a casa. Lucy tiene buena cara a pesar del sueño y yo estoy plenamente satisfecho de haber sobrevivido una vez más a un enfrentamiento con ese lugar infernal llamado Desolación.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

......hola Pi!!!
Ya ves que siempre hay alguien acechandote la blog.
En cuanto nos veamos me explicas......Ok? Desolaciòn o descolocacion?
un besote pa Lucy......

Anónimo dijo...

¿Lucy está bien?
Espero que los dos estéis bien...
Y espero mucho tu llamada y quedar, como en los viejos tiempos, con JC y Dami... tenemos tantos años por explicar... Pero me digo, todo a su debido tiempo, que lo que ha de ser será.
Por cierto, no sabía que escucharas a Afghan Whigs. Para mí fueron los mejores durante mucho tiempo (y en cierta manera lo siguen siendo... aunque últimamente me ha dado por Johnny Cash).
Muchos besos,

Marian

R A U L E dijo...

Xixo: Me alegra tenerte siempre al acecho. Y lamento que tu vida sea tan aburrida (Toma ya!).

Marian: Paciencia. Quedaremos. Solo te aviso de que los viejos tiempos son eso, viejos. No esperes, por ejemplo, juntar a los mismos amigos de entonces. Les sigo viendo a todos, pero lógicamente cada uno ha tomado su camino. Año tras año hago lo posible para reunirlos en mi cumpleaños, ya me conoces, y con ello ya puedo darme por satisfecho.
En fin, Marian, un besazo de parte de Lucy y mía. Hasta pronto.

Anónimo dijo...

Ehhh!!! Pssssst......me estas aburriendo!! Spabilate muñeco!!