17 de junio de 2005

UN LUGAR LLAMADO DESOLACIÓN (1)


Jueves, 2 de Junio de 2005. 1:20 h. de la madrugada. Hospital oncológico Duran i Reynals. El lugar más deprimente del mundo, el cuarto trastero del infierno. Cojo el coche para llevar a Lucy a hacerse una resonancia magnética ya que una de sus rodillas está inflamada y le duele bastante. Hace una noche agradable, las carreteras no están tan vacías como pensaba y nos chupamos todos los semáforos del trayecto. Recorremos unas carreteras eternamente en construcción hasta llegar a un hospital también eternamente en construcción –aunque me gusta pensar que es al contrario, que se desmonta ladrillo a ladrillo, hasta que por fin un día se evapora para siempre y nadie recuerda que una vez estuvo ahí. Cuando llegamos al siniestro hospital, uno de los de peor fama merecida de toda Catalunya (¿Por qué lo utilizarían los de La Fura como escenario para rodar “Fausto 5.0”?) nos despistamos, pero al final logramos aparcar cerca de la puerta.
Cuando entramos no vemos a nadie. Oímos voces, pero ningún guarda de seguridad o personal del centro nos pregunta qué hacemos allí. Ignoro qué lleva Lucy en su bolso, pero tranquilamente podrían ser 50 kilos de explosivos. Cruzamos una desértica sala de espera con unas pocas hileras de sillas y vamos directos a la ventanilla. Tras llamar al timbre no tarda en aparecer una austera cincuentona de pelo corto canoso . Después de pedirle a Lucy algunos datos, la conmina a pasar y ambas desaparecen por una puerta que pide a gritos aceite lubricante 6 en 1. Me siento en la solitaria sala de espera, mi sala de espera por esta noche. Plenamente consciente de los minutos tristes que se avecinan saco el discman y me pongo a escuchar “Dark songs for sad days”, uno de los más acertados recopilatorios que jamás me ha hecho un amigo, y que elegí ex profeso antes de salir de casa -no es que sea adivino, sonámbulos, pero ese hospital y mi antigua relación con él invitaban a una noche como la que efectivamente viví. Decido sin motivo escuchar solo los temas pares y es mi añorado Jeff Buckley el primero en cantarme al oído.

Continúa…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola guarron!!! no se si por mi saludo sabes quien soy. Yo te doy una pista, soy un puto portero de mier... He leido tu blog, y es para decirte que no te voy a dar por el momento mi opinion! Pero espero seguir leyendote. Las primeras palabras y con mucho esfuerzo y buscando tecla por tecla las he escrito yo solo! Yuhuu! Lo que ha ido rapido por supuesto ha sido mi hijo! Sino aun estaria escribiendo, pero todo llegara! Un abrazo y un beso en los morros, el portero. Quien soy?