19 de abril de 2005

VIOLENCIA DOMESTICA(DA) 2

Un precoz rayo de sol primaveral logró sortear la persiana y le dio justo entre los ojos. Como si aquello fuera una señal que llevaba largo tiempo esperando, la mujer soltó el martillo que cayó pesadamente en el parquet. Permaneció media eternidad allí de pie, contemplando el cuerpo inerte tendido sobre la alfombra. Desde el suelo, la masa informe que una vez fue el rostro de su marido, parecía querer gritar una última amenaza.
La policía echó por fin la puerta abajo y uno de ellos vomitó antes de detenerla. La mujer no opuso resistencia. Jamás lo había hecho. Hasta esta mañana roja de abril.

No hay comentarios: